martes, 2 de septiembre de 2014

EN EL SILENCIO TAMBIÉN SE APRENDE - EL LEGADO DE UN VIEJO INDIO

EL LEGADO DE UN VIEJO INDIO
Kent Nerburn, nos traía el testimonio y las palabras de un indio Lakota.
en el libro “Ni Lobo ni Perro. Por Senderos Olvidados con un Anciano Indio"


En ocasiones, siempre vale la pena recordar...


Sobre Guardar Silencio y Hablar
EN EL SILENCIO TAMBIÉN SE APRENDE






Los indios Lakota solían decir del hombre blanco que arreglaba siempre las cosas discutiendo, eran incapaces de escucharse los unos a los otros para aprender...


"Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo. De hecho, para nosotros es más poderoso que las palabras.
Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros.
Observa, escucha, y luego actúa, nos decían. Ésa es la manera de vivir despiertos..."




 Los indios Lakota vivían de la naturaleza y comprendían la necesidad de aprender día a día de su medio y de las gentes  El respeto era esencial para ellos, de ahí que nunca entendieran por qué el hombre blanco no pudo jamás tener ese mismo punto de vista con ellos...


"...Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías. Observa a los ancianos para ver cómo se comportan. Observa al hombre blanco para ver qué quiere. Siempre observa primero, con corazón y mente quietos, y entonces aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar sin temor". 



Los indios Lakota intentaron transmitir al hombre blanco, la necesidad de saber escucharse,  de guardar silencio para entenderse los unos con los otros, de empatizar con el otro para comprender primero su punto de vista, para luego, si fuera necesario, ser lo suficientemente asertivos para poner en voz alta nuestros pensamientos y necesidades...


"...Con ustedes (el hombre blanco) es lo contrario. Ustedes aprenden hablando. Premian a los niños que hablan más en la escuela. En sus fiestas todos tratan de hablar. En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces. Y le llaman “resolver un problema”. Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir".


"...A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que el otro termine una frase. Siempre interrumpen. Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo. Pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante. De lo contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré. Me has dicho lo que necesito saber. No hay nada más que decir. 
Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca."




El valor que los Lakota atribuían a las palabras era esencial...


"...La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.
Existen muchas voces además de las nuestras. Muchas voces..."



Prensa Libre Pueblos Originarios
Maxo Morer



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