sábado, 4 de agosto de 2012

CINE-DOCUMENTAL: El milagro de Candeal

BRASIL -CUBA- MAMAAFRÍCA...de nuestras raíces afros..."El milagro de Candeal", película de Fernando Trueba con Carlinhos Brown y el pianista cubano bebo Valdés, filmada en salvador de bahía, con sus iglesias católicas barrocas, construidas por nuestrxs antepasados, esclavos venidos del otro lado del mar de la "mama áfrica"...En brasil la mayoría son la minoría en poder... Por el sincretismo implementado por nuestrxs ancestrxs k aún hoy perdura en estos días, con todo su revestimiento africano, con la percusión como el latido de nuestro corazón en la música, en los bailes, en las danzas de lucha capoeira, como un culto de alegría, de armonía k lleva el ritmo de la música como la fisioterapia del mundo... El sincretismo religioso en la fiesta de la Quianda como la fiesta de Yemanjá, k la impuso la iglesia católica como stela maris... Es una búskeda de la verdad de nuestrxs antepasados, de la esencia de la ancestralidad, de nuestrxs orígenes... y la alegría de saber de donde venimos, kienes somos...  otros horizontes y la misma búskeda Silvana, con la misma alegría del reencuentro hermanita de mi ♥
Es un encuentro del primer mestizaje entre "indios" y "negros", es un encuentro del "ser puro", de Libertad, de la universalidad del Amor k nos une como hermanxs
 Dedicado también al hermano de mama-africa Leo Nogueira Paqonawta
Salud, Prosperidad, Fuerza y Paz, para todxs lxs k están presentes y para lxs k están ausentes...Sabiendo k los espíritus de Luz están de nuestro lado.}

Maxo Morer
Prensa Libre Pueblos Originarios

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"El milagro de Candeal" 
(2004) España/Francia. 133 min.
Dir: Fernando Trueba.

La película en palabras del propio director

1. Un lugar que existe
Es curioso cómo empezó todo. Fui a vender un disco y me vendieron una película. Estaba en BMG buscando distribución para Lágrimas Negras, y Carlos López, que lleva a Carlinhos Brown, me preguntó qué me parecía su música. Le dije que me gustaba mucho y que sobre todo me gustaba lo que estaba haciendo en su barrio en Bahia. Entonces Carlinhos vino a casa, y me invitó a visitarle en el Candeal, la favela donde nació. Hice varios viajes y desde el primero me quedé muy prendado. Hay algo en la cabeza que te cambia cuando llegas allí. Tiene que ver con el proyecto que ha desarrollado Carlinhos, y tiene que ver con el barrio, con la gente, con la música. En el Candeal nunca hay un minuto de silencio. Todos allí son músicos. Te sientas en la calle y escuchas tambores, de otro lado llega un saxofón, luego un birimbao, el tocadiscos... es una maravilla ir andando y oír todas esas músicas. Hay bandas de niños pequeños, de niñas, de jóvenes, de raperos, de rockeros, de todo.
Cuando estoy en Bahia lo único que quiero es ir al Candeal. Me importa un pito la playa, o los sitios históricos. En el Candeal es donde me siento a gusto. Y si alguien me pregunta cuál es mi barrio, yo diría que ahora mi barrio es el Candeal, que es donde más gente conozco. Yo voy a mi antiguo barrio a ver a mis padres y no lo reconozco; ni mis amigos viven allí ni los bares están en su sitio. No tienes barrio. Tu barrio es un recuerdo. Sólo está en tu cabeza, en la memoria. Es algo que existía cuando eras pequeño y ya no existe. Como tu infancia, es un recuerdo. En cambio, el Candeal es un lugar que existe, donde tengo montones de amigos, chavales músicos, y también viejos, mujeres, mucha gente que vive allí. Y luego los niños, que fue lo que más me fascinó.

2. La música como salvación
A los veinte años, Carlinhos Brown empezó a ganar dinero componiendo hits para gente como Sergio Mendes o Caetano. Una vez, al volver de una de sus giras al Candeal, le contaron que en una redada policial habían muerto cinco o seis chicos amigos suyos, chicos con los que había crecido. Carlinhos pensó que si no hubiera sido por la música, él podría haber muerto esa noche. La música le había salvado. Entonces comenzó a comprar instrumentos para el barrio y a crear grupos de música con los niños.

Así nació la Escuela de Música Popular Pracatum, que es el único conservatorio de música popular que existe en Brasil. Es para niños, adolescentes, jóvenes. Y son muy estrictos. Si no estás escolarizado, no te admiten. Han creado todo tipo de incentivos para ayudar a los niños a salir de la miseria y para que se vuelquen en la cultura y en la educación.

Carlinhos situó su estudio de grabación en el Candeal, y por allí han pasado grupos como Tribalistas, Marisa Monte, Arnaldo Antunes, o Caetano grabando la música de un ballet, o Manolo García, que hizo su último disco allí. Y también fundó el Ghetto Square, la sala de conciertos, donde antes tocaba la Timbalada y ahora ensaya con sus músicos. Convirtiendo su barrio en su centro de operaciones y trabajando con músicos de allí, y formando varias generaciones de músicos, ha conseguido que esa favela sea un pueblecito donde el crimen es cero. En Candeal, Carlinhos es un cacique, muy querido y muy respetado. Aunque también tiene algunos que le contestan, porque siempre que alguien hace algo hay otro protestando.

3. Un ejército de tambores
En el Candeal no hay violencia. No sientes el menor miedo cuando vas caminando por la calle. No hay hampa. Ha habido hace poco un robo y ha sido todo un suceso. Lo que en cualquier otra favela sería normal, aquí era un hecho insólito. Tampoco hay armas. Uno de los movimientos que tiene Carlinhos se llama 'Os Zarabes, que son doscientos músicos vestidos de egipcios que salen corriendo por las calles como si fuera el Séptimo de Caballería. Oyes una turba y son ellos, corriendo por la ciudad, tocando clarines y tambores. Carlinhos dice que es como un ejército, pero han cambiado las armas por los tambores.

En el Candeal existen varias asociaciones de moradores. Y todo es muy democrático, muy asambleario: se reúnen, discuten lo que hay que hacer, son muy responsables. Además de Pracatum, han creado el proyecto "Ta rebocado" para arreglar las casas, las canalizaciones, el saneamiento. Han arreglado más de quinientas casas, han construido otras muchas... toda una serie de trabajos y mejoras de las condiciones de vida y sobre todo de recuperación de la dignidad de la gente. Cuando estuvimos allí rodando acababan de abrir un centro de salud. Han conseguido todo eso, que es un trabajo no de un día ni de dos. Carlinhos empezó solo. Y cuando aquello era muy descarado, el gobierno empezó a colaborar. Se les debía caer la cara de vergüenza al ver que un particular estaba haciendo las cosas que deberían hacer ellos.

Claro que no es el paraíso. Son pobres. Tienen que luchar todos los días. Conozco a una niña que es una preciosidad y que tiene el vientre hinchado y está condenada a morir de cirrosis. Han intentado todo y ya no hay arreglo, se va a morir.

También ocurre otro fenómeno. Al ser un sitio pacífico, han empezado a construir edificios burgueses al lado. Y esos mismos a los que no se les ocurre construir al lado de una favela violenta, han empezado a protestar por la música, el ruido, la polución sonora. De hecho, han conseguido que la Timbalada se vaya del Candeal. El movimiento de la Timbalada, que todos los sábados lograba que acudieran al barrio cinco mil personas de la ciudad a verlo, ya no puede tocar allí. Mucha gente del Candeal vivía de venderle cosas a la gente los sábados, refrescos, camisetas, instrumentos, artesanía. Así que eso les ha hecho mucho daño económicamente. Es una manera de agredir. No puedes querer quitarle a una comunidad su seña de identidad, lo que les hace vivir, que en este caso es la música.

4. Bebo en Bahia
Bebo me había dicho una vez que el único sitio al que le gustaría ir antes de morir era a Bahia. Cuando lo recordé, eso hizo clic en mi cabeza y fue cuando vi la película, cuando comencé a imaginar El milagro de Candeal. Bebo Valdés, un músico cubano de 85 años que quiere ir a Salvador, porque es el lugar donde un cubano piensa que se han conservado de manera más pura, más incluso que en Cuba, la música, la cultura y la religión de sus ancestros africanos. La película sería la historia de este hombre que va a Bahia y que acaba en el Candeal, encontrándose con la gente de allí, viendo el trabajo que se ha hecho, interactuando con las generaciones de músicos jóvenes, las orquestas de niños, con Carlinhos, y con músicos como Marisa Monte, Caetano o el propio Gilberto Gil, que también aparece en el film, pero no como Ministro de Cultura sino como bahiano. Así que le dije a Bebo: "Voy a hacer una película para que vayas a Bahia".

Hay una secuencia que me gusta mucho, en la que están juntos Bebo y el señor Mateo, un músico que tenía el mejor grupo de música afro-barroca en los años 70, "Os Tincoas" y cuyo último disco, nunca editado, hizo que se me saltaran las lágrimas, porque era como escuchar a Haëndel en africano. El señor Mateo acababa de regresar de Angola, donde había vivido veinte años. Como Bebo ahora, veinte años atrás había ido en busca de sus raíces. Cuando Bebo le cuenta que ha estado 40 años fuera de su país, de Cuba, el señor Mateo le contesta: "Tú crees que eres de Cuba y yo creo que soy de Bahia. Pero es mentira. Nosotros somos forasteros, somos de África. Nos han traído aquí, pero cuando veo la televisión en Brasil, no veo a nadie como yo. Cuando veo a los políticos, no veo a nadie como yo. Eso quiere decir que no somos de aquí, éste no es nuestro lugar". Es una reflexión muy fuerte porque, efectivamente, enciendes la televisión en Brasil y ves fotonovelas de blancos, y resulta que Bahia es mayoría aplastantemente negra. Entonces, ¿a quién representa esa televisión? Lo que está diciendo el señor Mateo es una cosa muy fuerte, es como decir 'Nosotros éramos los esclavos y de alguna forma lo seguimos siendo'. Y de estas cosas también habla El milagro de Candeal.

5. Esclavos del ritmo
Bahia es otro universo musical. No tiene nada que ver con la bossa nova, Jobim o lo que entendemos aquí en Europa por música brasilera. Bahia es África, y está mucho más cerca de la música cubana y de Cuba, que de Rio de Janeiro. Por ejemplo, el carnaval de Carlinhos arranca tocando el Blem Blem Blem de Chano Pozo. Cuba y Bahia son parientes. La gente puede pensar que lo de Bebo en Bahia es una extravagancia mía, pero no, es algo natural. Como tampoco es una extravagancia Bebo con el Cigala, porque los andaluces han sido muy viajeros. Cuando Bebo era joven estaba rodeado de gente de Cádiz, los andaluces iban y volvían, y tenían un ritmo que era el mismo aunque transformado. "Lo curioso" de Lágrimas Negras es que lo oyes y siendo una cosa nueva te da la impresión de que ha sido así toda la vida, que podría o debería haber sido así siempre, por qué no.

Pero no todos son músicos en esta película. Hay más gente del Candeal. Doña Angelina, la autoridad espiritual, la madre de santo más vieja. O el señor Mariano, que fue el que tuvo la primera radio, en la que Carlinhos, cuando era pequeño, oyó por primera vez música grabada, música de fuera de su comunidad, porque antes sólo escuchaba la música de la calle. O Doña Didí, que pertenece a la familia más antigua del Candeal, y que desciende de una princesa de Costa de Marfil que llegó a Bahia para comprar a sus parientes, que habían sido vendidos como esclavos. Josepha de Sant'Anna no los encontró, pero se enamoró de una colina verde, la compró y allí vivió con su docena de esclavos, porque era una negra rica. En esa colina ahora está el Candeal.

6. Actores de sí mismos
En esta película no había guión previo. El milagro de Candeal está hecha de encuentros de personas y de momentos musicales. Ésa ha sido la guía. La música y los personajes. Nos fuimos durante dos meses a rodar, un equipo pequeño: tres cámaras, dos en sonido, dos en producción, dos fotógrafos, más Bebo y yo. Y vivíamos en una casa todos juntos. Eso es muy típico en mis rodajes, lo hice en La niña de tus ojos y en Belle Epoque. Alquilamos una casa, nos metemos allí todos juntos y vivimos el rodaje y la película de otra manera.

He intentado huir del tratamiento documental al uso y rodar a todos como si fueran personajes de una historia. En ese sentido, tiene mucho de ficción. Bebo, Carlinhos... todos ha sido actores de sí mismos. Apliqué muchas cosas que uso al rodar ficción: la manera de tratar una escena, dónde poner la cámara, cómo contar la relación entre dos personajes. El resultado es que a veces parece que no hubiera cámara, que estuvieran solos. Creo que lo mejor que tiene la película es que capta momentos de mucha intimidad como si no fuera cine, como si estuvieran pasando realmente, que es lo que en el cine de ficción intentamos reproducir con la puesta en escena. Se trata de hacer eso pero con personajes reales y con un material que es la realidad. "No estás mirando desde fuera, estás dentro", me dijo Elena Buarque, la mujer de Carlinhos, al ver algunas escenas en la mesa de montaje. Ha sido el mejor piropo y me ha confirmado algo que yo quería hacer. "Estar dentro" es un lujo que sólo la ficción se puede permitir.

7. Idioma universal
Tampoco hay fronteras con la lengua. Ésta es una película hablada en esperanto, como la vida misma. Las fronteras ya no existen, ni culturales ni musicales ni lingüísticas. Los que creen en las fronteras son gente que se ha quedado atrasada y que intenta defender, por la violencia además, un orden antiguo. Los que siguen hablando de fronteras son Bush y esos que hacen distinciones entre ellos y los iraquíes, por ejemplo, cuando no las hay. Pero la realidad va por delante. Todo el mundo viaja. Las fronteras existían antes, cuando uno no viajaba, no hablaba el lenguaje de su vecino y le tenía miedo y se unía a los de su tribu para pegarse con el otro. Ahora continuamente estás con gente de todas partes, ellos intentan hablar tu idioma, y tú el suyo. Ya no vivimos sólo con los que son como nosotros y hablan como nosotros. Ésa es una de las cosas que me gusta de la película, que está hablada - mal hablada- en este idioma universal.

8. A vida vai melhorar
En el cine siempre solemos contar tragedias. Si vemos una película sobre una favela, es la historia de uno que le revienta la cabeza a tiros a otro. Y rodado de una manera que ni Scorsese. En este tipo de cine hay denuncia pero también hay una cierta glamourización de la violencia que a mí no me interesa para nada. Es necesario que veamos las torturas en Irak para saber qué está pasando, pero aparte de ver eso y deprimirnos y exigir responsabilidades, también a la gente hay que darle esperanzas, porque es posible mejorar.

9. Una plaza mayor
Siempre he dicho que mi cine es utópico, no es cine realista. Creo que el cine debe enseñar o apuntar que las cosas pueden ser mejores o que deberían serlo, y es lo que intento en mis películas. Soy un optimista. No tengo carácter para retratar la desgracia, ni la crueldad. Pienso que hay algo pornográfico siempre que se filman las desgracias. Por eso, en El milagro de Candeal he huido de retratar la pobreza, porque creo que lo que hay allí es otra cosa. Lo que hay allí es belleza. La gente del Candeal es más rica que la de muchos otros sitios. Los niños son más felices que los niños de cualquier urbanización rica europea. Cuando los ves por la calle, jugando, bañándose en la fuente, tocando tambores, dices, 'que mala es la vida de un niño europeo, cómo se lo pasaría de bien con estos'. Lo único que tienen aquí en Europa es la protección, pero se trata de una hiper protección. Y allí también la tienen, su familia y su comunidad cuida de ellos, son muy queridos. Ves al señor Mariano, que tiene 33 nietos, y es raro que no esté con 14 subiéndosele por encima y sentados alrededor suyo, y es muy hermoso. Ahora en Europa o en Madrid es muy raro ver a un niño con su abuelo.

El Candeal no tenía una plaza y la película cuenta también cómo ellos mismos, voluntarios de la comunidad, construyen esa plaza y el momento de la inauguración. Rodamos hasta las reuniones de vecinos discutiendo. Y a Carlinhos picando allí con sus vecinos... Me gustaría ver a otros ídolos del rock, y también a directores de cine (y me incluyo), picando para construir una plaza en nuestro barrio para mejorar las cosas. La plaza se llama El milagro de Candeal y ahora es el lugar de más actividad del barrio. Todos los días hay bailes, actuaciones, ensayos, capoeira. Se ha convertido en el centro de la comunidad. Allí será donde proyectemos la película.

10. Un musical social
Me gusta llamarlo un musical social. Porque cuenta el viaje de un hombre, pero también la historia de una comunidad, y el encuentro entre Cuba y Brasil, la música, la negritud, la esclavitud, lo que eso ha supuesto allí. Y a la vez muestra cómo una comunidad negra de Bahia intenta mejorar su vida a través del arte. No sé si todo eso se va a notar en la película, pero yo espero que sí.

(Artículo realizado a partir de una entrevista con Fernando Trueba)
www.fernando-trueba.com, la página oficial del cineasta en ClubCultura.com
'El milagro de Candeal'

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EVENTO 
en Rosario - Argentina

Nuevo ciclo de cine del 
Centro Cultural Parque de España
Tunel 4 Parque España



Domingo 5 de Agosto de 2012
a las 19hs a 21.30hs
"El milagro de Candeal"





Música en las calles
Cuenta la leyenda que el gran Bebo Valdes, extraordinario músico cubano exiliado en Suecia durante 40 años, decía que lo único que quería hacer antes de morir era conocer Salvador de Bahía. Ese deseo es el motor de este documental del español Fernando Trueba, que podría haber quedado en una simple anécdota agradable y muy válida de ver, pero que expande su propuesta inicial cuando Valdes, además de ponerse en contacto con los músicos locales y generar algunos momentos de pura magia como el encuentro con Caetano Veloso, se conecta con las raíces africanas comunes a Cuba y Brasil y con la realidad social de una comunidad profundamente transformada por la música.
Candeal es una favela de Salvador de Bahía cuya dinámica cambió por completo con la creación de la Escuela de Música Popular Pracatum, iniciativa de Carlinhos Brown. El propio Trueba lo cuenta mejor:
“A los veinte años, Carlinhos Brown empezó a ganar dinero componiendo hits para gente como Sergio Mendes o Caetano. Una vez, al volver de una de sus giras al Candeal, le contaron que en una redada policial habían muerto cinco o seis chicos amigos suyos, chicos con los que había crecido. Carlinhos pensó que si no hubiera sido por la música, él podría haber muerto esa noche. La música le había salvado. Entonces comenzó a comprar instrumentos para el barrio y a crear grupos de música con los niños.
Así nació la Escuela de Música Popular Pracatum, que es el único conservatorio de música popular que existe en Brasil. Es para niños, adolescentes, jóvenes. Y son muy estrictos. Si no estás escolarizado, no te admiten. Han creado todo tipo de incentivos para ayudar a los niños a salir de la miseria y para que se vuelquen en la cultura y en la educación.”
Este domingo comienza un nuevo ciclo de cine en el Parque España cuyo foco está puesto en la música popular. La historia de Candeal merece ser conocida. La música como salvación.

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