viernes, 11 de julio de 2014

Paraguay: Crecidas causan éxodo de miles de Originarios


Por EFE, 6 de julio de 2014. ASUNCIÓN. Las inundaciones que azotan a gran del Paraguay han obligado a miles de originarios a abandonar sus comunidades para llegar a Asunción y otras cabeceras departamentales en busca de ayuda.



Indígenas de varios lugares del país que residen bajo los arcos de la abandonada Estación Central de Ferrocarril de Asunción (Paraguay)

Miles de personas de distintos pueblos originarios de Paraguay han sufrido un gran éxodo desde sus comunidades inundadas hacia Asunción y capitales regionales en busca de alimentos y asistencia sanitaria porque la ayuda gubernamental no les llega, según denuncian sus representantes.

Sus cultivos y animales, las zonas donde cazaban, todo está bajo el agua desde hace dos meses. Llegar a su comunidad lleva dos días a pie en un camino de barro y lodo rojizo plagado de serpientes, describe Cristino Aguirre, nativo de la etnia angaité, llegado a Asunción para pedir socorro médico para su líder.

Aguirre, proveniente de Puerto Pinazco, departamento de Presidente Hayes, a 440 kilómetros de la capital, se refugia en las instalaciones que una ONG local ha provisto para algunos de los cientos de representantes de distintos pueblos originarios que van llegando pidiendo al Gobierno que preste atención a sus reclamos.

“Donde estamos nadie nos ve, nadie nos escucha”, explica el nativo angaité, cuya comunidad de unas 5.000 personas, ubicada en la región del Bajo Chaco, ha visto marcharse a unos 500 miembros caminando más de 60 kilómetros hasta la principal carretera de la región, la Transchaco.

“De esa manera la gente no se va a morir de hambre en la comunidad, que es lo que va a pasar si esto sigue así”, manifestó Aguirre que dice que en su zona de residencia solo pueden alimentarse de cogollos de palma y eventualmente de pescado, porque hace tres semanas que no reciben ayuda estatal.

Unos 25.000 originarios paraguayos de los aproximadamente 116.000 censados están desplazados de sus comunidades, según cifras del estatal Instituto Nacional del Indígena (INDI).

“La institución no tiene capacidad para atenderlos a todos, solo en el Bajo Chaco (oeste) tenemos a 3.150 familias fuera de sus tierras por el agua”, dijo a Efe el antropólogo que dirige el Instituto encargado de supervisar el cumplimiento de los derechos de los pueblos indígenas en el país, Jorge Servín.

La subida de los ríos por las lluvias de los últimos meses ha desplazado a 240.125 personas en todo Paraguay, 80.060 de ellas en Asunción, según la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) que dispone de un solo helicóptero para atender a toda la mitad occidental del país, donde se encuentran la mayor diversidad étnica.

Una buena parte de los nativos de Paraguay, ya de por sí azotados por un índice del 76 % de pobreza, están “en una situación de extrema vulnerabilidad”, según dijo a Efe Ireneo Téllez, de la ONG Tierraviva, dedicada a asistir jurídicamente a los pueblos originarios de la región del Chaco.

“Estamos hablando de que no hay alimentos, ni medicamentos ante cualquier problema de salud que tengan y que los niños no pueden asistir a clase”, añadió el abogado.

Miembros de los pueblos originarios ayoreo, chamacoco, maskoy, angaité, enxet, sanapaná y nivaclé, habitantes de las distintas regiones del extenso Chaco, son hoy los más castigados por la subida de los ríos, según la ONG.

Representantes de las comunidad Karaja Vuelta, de la etnia enxet, y de las comunidades Sarîa y Tajamar Kavajú, ambas de la etnia angaité, todos del distrito de Puerto Pinazco, considerado en estado crítico por las autoridades, están refugiados en el local de Tierraviva, donde destacaron a Efe que hace un mes que no reciben alimentos por parte del Gobierno.

“La última vez que trajeron ayuda tuvimos que acarrearla 20 kilómetros con el agua por las rodillas”, explicó Fernando Damasco, del asentamiento Tajamar Kavajú, que recordó que en mayo sí les atendieron dos veces con el helicóptero pero con paquetes de comida que solo duraron tres días.

La comunidad Karaja Vuelta está recluida en una pequeña extensión de tierra seca rodeada de agua sin posibilidad de salir con los niños y ancianos expuestos a enfermedades propiciadas por el agua y las bajas temperaturas del invierno austral, dijo Celso Benítez, indígena enxet de ese asentamiento.

Benítez explicó que la única forma de llegar a su comunidad es con un barco comercial que pasa una vez a la semana desde la ciudad de Concepción, lugar donde pueden abastecerse pero solo ocasionalmente pues no pueden costear el pasaje.



“Además no sirve para emergencias y desde que comenzó la inundación no hemos recibido asistencia médica”, dijo el joven que llegó a Asunción tras cuatro días de viaje para reclamar al Estado que les asistan de manera urgente.

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indymedia



“No hay inundación”

 El director general del Área Social de la Municipalidad de Asunción, Alfredo Benítez, aseguró que “no existe inundación” alguna, sino que el río Paraguay, con estas lluvias, solo está recuperando su altura normal, como parte de un "fenómeno natural".
Vista aérea de centenares de viviendas que quedaron bajo a gua a causa de la crecida. / Fernando Romero, ABC Color

“La gente habla de una inundación y tenemos que ser muy claros en el término. No hay tal cosa”, dijo el funcionario municipal al respecto de la situación que se vive tanto en la capital como en las diferentes ciudades con costa sobre el río Paraguay.

Según argumentó Benítez, el río está volviendo a su cauce y a su altura normal, “que por 15 años fue seco, se estacionó o bajó”.
Con relación a las familias asentadas en las zonas bajas, sostuvo que “la gente qué creyó que le ganó al río es mentira, el río volvió para retomar su lugar”.
El director calificó como “natural y lógico” al fenómeno que se registra actualmente y si bien reconoció que este nivel de inundación no estaba en la perspectiva, sirvió para conocer la cantidad de ciudadanos que viven en zonas vulnerables.
“Hoy nosotros estamos en condiciones de reaccionar porque sabemos que hay 75.000 personas actualmente en los bañados”, sostuvo y aseguró que no existen desmanes, como saqueos en supermercados o negocios violentados.
A modo de explicación por las falencias en cuanto a la cobertura de las asistencias, Benítez dijo que ni “el propio gobierno estaba preparado para esta circunstancia”.
FALTAN SITIOS PARA REUBICADOS
El funcionario mencionó que lo que se necesita es “tierra firme para reubicar” a los afectados por las crecidas.
Advirtió a la ciudadanía que la Cota 63 es el límite y que todo aquel que vive por debajo de esa cota se va a encontrar con el río en su estado natural.
“No es que estemos ante una inundación sino que demasiada gente se metió muy abajo y el río está volviendo a su altura normal y nadie puede contra la naturaleza”, reiteró.
En cuanto a la reubicación, detalló que se trabaja en un proyecto de urbanización social “para reubicar a estas familias que viven por debajo de la cota de inundación y que ya no pasen por este tipo de situaciones tan penosas”.
abc

Paraguay "exporta" inundados a Clorinda *


Viernes, 11 de Julio de 2014 
Esa es nuestra realidad. Nuestros damnificados van a pechear asistencia a los kurepas.






Y pensar que el rollete ndo cha’ei la argentínore. 
Ahora, hasta inundados “exportamos”



“Acá se nos trata como personas” decía una de las damnificadas de Puerto Elsa, que así como miles de compatriotas, prefirieron pasar al lado curepa donde no les hacen faltar nada. Esta ciudad, casi en un 90 por ciento está bajo agua, sigue sin que nadie dé respuestas al caso.

Es por eso que muchos optaron por ser “paraguashos”, porque del lado curepa, en Clorinda “nos dan desayuno, almuerzo, merienda y cena, además de habernos entregado colchones, mantas de abrigo, ropas nuevas y hasta zapato. Nada nos hacen faltar. Es más, nos lavan la ropa y nos vuelven a entregar”, según lo que relataba doña Laura, una de las tantas paraguayas que junto a sus familias cruzaron la frontera.

Es más, “tenemos a médicos y enfermeras que están toda la hora con nosotros para asistirnos en el caso que alguien se sienta mal” omombe’u.

Contaron que en Paraguay los quisieron llevar a una zona de Puerto Falcón, cerca de donde ellos viven. El problema es que los querían instalar en un ¡lodazal! “Como animales en un chiquero nos querían tener”, remató doña Laura.

SIN PREGUNTAS
Una de las cosas que destacaron los damnificados es que jamás nadie preguntó “¿de qué nacionalidad son? Nos trataron a todos como personas, sin importar que no éramos argentinos”. 
cronica

* (Clorinda - Pcia de Formosa - Argentina)

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